Tantas cosas tiene Uruapan en Septiembre. Desde luego la común celebración de las fiestas de la patria, aunque bien entendida, la patria para el hombre es todo el mundo como lo decía el viejo Séneca:

“No he nacido para un solo rincón. Mi patria es todo el mundo.”

El uso común nos asigna una menor porción de territorio. Y aquí en Uruapan, nuestra Patria chica, así lo entendemos. Aquí dimos ideas para la Independencia y para la libertad, en los más de dos años en que Morelos bebió del Cupatitzio y saboreó nuestra sal, cuando compartía nuestra mesa de la Historia. Aquí enriqueció su cabeza con sus pensamientos de libertad y la independencia. No era todavía un ambiente de rebelión, pero era un ambiente donde las ideas fluían, por si acaso un día había las necesitaban para armar independencias. Las cosas aquí en Uruapan estaban tranquilas, pero los pensamientos no paran. Morelos, el Sr. D. Nicolás Santiago de Herrera, los Izazaga, desde que Morelos era un simple arriero, ya tendían sus antenas de historia a la preparación de unos hechos que después serían.

Uruapan tuvo mucho qué ver en todo esto: Un personaje, un pensamiento, unos anhelos, unas ideas regadas en los corrillos de los lugareños, hasta que un día se dio lo que se tenía que dar: El Grito de Independencia, la organización de la guerra, de un buen ejército. Morelos acudió a sus amigos de Uruapan y de Apatzingán para comenzar. Y comenzó. En Septiembre comenzó todo y unos cuantos años después la Independencia sería una realidad. Cómo me gustaría que un día se encontraran más documentos que nos hablaran sobre la Historia de Morelos en Uruapan y los alcances que esos hechos pudieron haber tenido.