La Semana Santa, un tiempo de profunda reflexión y arraigada tradición en la fe católica, trae consigo prácticas y rituales con una larga historia que se remonta siglos atrás. Entre estas costumbres, la abstinencia de carne roja destaca no solo por su significado espiritual, sino también por la complejidad de su origen y evolución a lo largo del tiempo.

 

 

La tradición de no comer carne en ciertos días de la Semana Santa tiene orígenes que van más allá de lo que está escrito en la Biblia. Se conecta con la historia del Imperio Romano y el establecimiento del cristianismo como religión oficial.

La conversión del emperador Constantino y el Edicto de Milán en el año 313 cambiaron cómo se veían las prácticas paganas, incluyendo las dietas que implicaban sacrificios de animales.

En la Biblia, hay cuatro evangelistas principales: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Ellos escribieron sobre sus experiencias personales con Jesús, la figura central en el cristianismo. Durante el tiempo que pasaron con él, registraron los eventos que consideraron más importantes, incluyendo sus enseñanzas y milagros sorprendentes.

La Iglesia Católica históricamente ha aceptado a estos cuatro autores como confiables y les ha dado un lugar especial en la iconografía, los altares y la devoción.

No obstante, Mateo, Marcos, Lucas y Juan no son los únicos que escribieron acerca de Jesús de Nazaret. La Biblia es un conjunto de libros que sirven como base para la religión cristiana y sus diferentes ramas. De hecho, la palabra «Biblia» proviene del griego antiguo y significa «libros».

San Pablo, un antiguo general romano que perseguía a los cristianos, se convirtió después de experimentar una revelación divina que lo derribó de su caballo. A partir de ese momento, se dedicó a predicar y difundir las enseñanzas de Jesús, aunque nunca lo había conocido en persona.

Una de las enseñanzas que transmitió fue el respeto por el período de luto por la muerte de Jesús. En una de sus cartas, escribió lo siguiente:

“El Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; que con hipocresía hablarán mentiras, y tendrán cauterizada su conciencia. Prohibirán casarse y ordenarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que sean recibidos con acción de gracias por los creyentes y por los que han conocido la verdad.”

Es importante entender este fragmento en su contexto histórico. En ese tiempo, muchos de los animales vendidos en los mercados eran sacrificados en rituales religiosos que el cristianismo consideraba paganos, al no estar en consonancia con su fe. Por ello, los cristianos evitaban consumir carne sacrificada, pues la consideraban impura.

 

Con el tiempo, las palabras de San Pablo se convirtieron en una norma de la religión católica, especialmente cuando esta se convirtió en la fe oficial del Imperio Romano. Tras el Edicto de Milán, promulgado por el emperador Constantino en el año 313, los cristianos dejaron de ser perseguidos y se iniciaron reformas para establecer una fe común entre los romanos.

Siguiendo estas nuevas directrices, se determinó que durante la Semana Santa se abstendrían de consumir carne roja. Esta prohibición tomó un significado simbólico: la carne impura de los sacrificios se equiparó a la carne de Jesús de Nazaret, quien se sacrificó por la humanidad. Por lo tanto, se consideraba inapropiado consumir carne en estos momentos, en memoria de su pasión y sufrimiento.

Los días en los que está prohibido comer carne roja son:

*Miércoles de Ceniza
*Viernes Santo
*Todos los viernes durante la Cuaresma

Estos viernes fueron elegidos porque Jesús fue crucificado ese día, a las 3 de la tarde según los registros históricos. Es una manera de honrar y mostrar respeto por el día en que el Mesías de las religiones cristianas perdió la vida.